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viernes, 28 de octubre de 2016

12ª regla: Aprende continuamente

Finalizamos esta sección de las 12 reglas del éxito que había expresado Steve Jobs en su momento y que necesariamente siempre debemos considerarlas dada la importancia de las mismas. Concluye el citado con una de las más relevantes. 

12ª regla del éxito: Aprende continuamente

            Quedó como la última regla del éxito, pero creemos que pudieran más bien pelear los primeros lugares sin lugar a dudas, dado que es parte de nuestra naturaleza aprender constantemente, mejorar, superarnos, hallar las soluciones a las dificultades, y seguir.
            Como líderes, emprendedores y conociendo las críticas constructivas y las opiniones de la gente que nos quiera ayudar y enseñar, pues será un ejercicio más el aprender de nuestro entorno. El aprendizaje nos eleva para mirar con mayor detenimiento lo que acontece. En la fábula de la elección del rey de la selva cuando mencionamos sobre aprender del fracaso, también cabe indicar que ante el intento fallido del león el mismo estaba convencido que aprendió una importante lección, que dada su juventud y que todavía sus fuerzas no eran suficientes, la montaña se constituida un obstáculo imposible, pero sabía para la próxima cómo enfrentar dicho problema.
            Hay mucho que aprender cuando a inversiones y economía se refieren, pues los mercados cambian constantemente, hay variaciones nucleares, y lo que ayer fue una verdad hoy es mentira. Por ejemplo, en los años 80, a quién le hubiera importado nada sobre invertir en empresas tecnológicas, qué había de todo aquello, ya en los 90, cómo enfrentar el pequeño auge de Internet, qué ofrecer, y en la actualidad si no estamos conectados a todo eso, qué extraviados nos veríamos.
            Recuerdo hasta unos años atrás que mucha gente se resistía al uso de los teléfonos móviles diciendo que celulares es una moda que pronto terminaría, al igual incluso que las computadoras en sus inicios, a nadie les interesaba porque pronto sería obsoletas, pues vislumbraba su futuro, por lo que eran muy pocos los que decidieron aprender sobre estos modernos objetos. Hoy pensar en no estudiar computación –que se enseña ya en los niveles iniciales de las escuelas- es negarse a hablar prácticamente, a no hallar trabajo, a no saber qué hacer ante determinadas situaciones como ser el cobro de dinero por cajeros automáticos. Siempre se aprende algo nuevo.
            Mandela decía que la educación es el arma más poderosa que se puede usar para cambiar el mundo y Einstein decía vive como si fuera a morir mañana y aprende como si fuera a vivir siempre.


         

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lunes, 19 de septiembre de 2016

La tercera regla de Jobs: Esfuérzate al máximo

Hemos explicado algunos conceptos básicos y también trajimos a colación lo que para uno de los grandes hombres y más exitosos de los últimos tiempos representa el éxito. Así, mencionamos las 12 reglas del éxito de Jobs, pero solo las citamos a modo ilustrativo, por lo que queremos enfocarnos brevemente en cada una de ellas.

La tercera: Esfuérzate al máximo

            Todo éxito requiere de sacrificios. Esa premisa la encontrarás desde los primeros párrafos de este blog hasta el último, dado que no existe la cosecha sin la siembra.
            Pero lo que llegues a obtener solo está reflejado en tanto y en cuanto a lo que has dado en contrapartida, de lo que has traspirado para lograrlo. Ya dijimos también anteriormente, 1% de inspiración y 99% de transpiración.
            A Josué en el Antiguo Testamento le fue dada esta sencilla regla, esfuérzate y sé valiente, y el hombre no solamente fue el que ingresó a la tierra prometida, saboreó de leche y miel, sino que también destruyó a todos sus enemigos. Esa misma promesa es la que debemos recoger para nuestro tiempo, para nuestras inversiones y nuestra economía personal.
            Dar todo representa que estuvimos plenamente convencidos de lo que teníamos, de lo que sabíamos y hacia dónde apuntábamos, que no nos reservamos nada y que dimos todo por el todo. Cuando en alguna entrevista se presenta una joven o un joven con proyecciones y altos compromisos, resaltan como si en una fila de personas tuvieran 2 metros de altura o más. Se diferencian en gran medida de los demás y por eso Jobs en la anterior regla (la segunda) decía: se diferente.
            Hay que conocer el límite entre esforzarse y agotarse, esto último no da resultados, no produce frutos más allá de lo que en igual medida se conseguiría sin ningún esfuerzo.



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viernes, 2 de septiembre de 2016

¿Existe el secreto para el éxito?

La pregunta es recurrente, ¿existe o no el secreto del éxito?
     Pues la respuesta para nosotros es sencilla. Sí, existe, pero está tan bien guardado que nadie lo sabe. Entonces, ¿no existe? Y en realidad, no es un secreto cómo llegar al éxito y ya Einstein lo decía: «el genio se hace con un 1% de talento y un 99% de trabajo", y otros refrendan la frase agregando que «el éxito es 1% inspiración y 99% de transpiración». 
     Sea como sea, todo nos indica que no hay secretos ni caminos cortos -aquí va otra frase muy ajustada: éxito está antes que sacrificio, sólo en el diccionario-. Y por el contrario, de obstáculos y más bien grandes desafíos se conforma esta senda que tampoco significa que es imposible de transitar o que nuestras fuerzas no son suficientes para el efecto. Es cuestión de decisión, planificación, disciplina y acción.

I. EL NORTE

     Cualquiera fuere el proyecto que tengas y que pretendas, lo importante es trazar lo antes posible un plan, a fin de que todo tu esfuerzo y energía esté dirigido exclusivamente hacia una dirección específica, que podemos -por qué no-, llamarla éxito.
     Y esto podemos explicarlo muy sencillamente. Si sales de tu casa y quieres dirigirte al trabajo que se encuentra en el centro de la ciudad por ejemplo, pues tomas tu bicicleta, motocicleta, automóvil o el bus o el medio de transporte que utilices para el efecto y te diriges hacia tu objetivo, sin más. Lo mismo, si quieres volver a tu casa o viajar a otro lugar, o visitar amigos o familiares, estás guiado por una dirección donde arribarás, por lo que en términos sencillos, pues posees instintivamente una noción del punto donde llegarás, y de seguro que difícilmente tomes una ruta que no te lleve directamente al lugar planificado.
     Pues si para esas actividades tan comunes, diarias y prácticas utilizas ese mecanismo lógico de conducirte, es inexorablemente real de que para lograr el éxito en tus actividades financieras y económicas es aplicable la misma ecuación, que implica nada de atajos riesgosos, nada de vueltas y vueltas sin sentido, nada de distracciones fútiles, etcétera. Cuando más concentrado estés en tu objetivo, en tu norte, más pronto arribarás al mismo, incluso con mejores o en mejores condiciones de lo que te esperabas. 

II. ¿SÓLO TRABAJO?

     Ahora, lógicamente no es matarse trabajando, ni olvidar lo básico de los descansos, el ocio eventual, el compartir con familiares y amigos, entre otras sanas y vanas actividades necesarias para nuestro bienestar.
     Entonces no es solamente trabajar, sino que hay que saber dentro de esa planificación concreta hacia nuestro objetivo, escindir el tiempo que podemos (yo diría debemos) apartar para el descanso y demás que se ha mencionado, debido a que ello también es parte de la vida. Como decía un buen amigo koreano, «aunque abra mi negocio los domingos, no ganaré un millón de dólares este mes, así que, prefiero cerrar y disfrutar con mi familia». Esa reflexión de este apasionado comerciante, que quizás un poco en broma o un poco en serio lo repetía, es en realidad un punto elemental para comprender en más de una ocasión que no todas las horas del día o todos los días de la semana son para trabajar. El multimillonario mexicano, Carlos Slim, insiste -hasta hace poco se le escuchaba con lo mismo-, que las jornadas laborales debieran ser nada más de 3 días a la semana, lo que sugiere que efectivamente debemos darle mucha importancia a nuestros descansos. 

III. CONCLUSIONES

     Si bien por una inentendible interpretación de aquella ley de Einstein de la relatividad (y que supuestamente con ello de que todo es relativo), en realidad existen algunos absolutos, seguramente con sus excepciones, pero uno de ellos es aquel axioma que reza que no segarás sino siembras, o en otros términos, hay que plantar para cosechar. Reiteramos, de seguro habrá muchas excepciones, pero es una regla general que difícilmente pueda quebrantarse.
     De lo que sigue es que para llegar al éxito no hay secretos, sino más bien un manual específico y claro que detalla como mínimo cuatro elementos fundamentales: i) la decisión; ii) la planificación; iii) la disciplina; y, la iv) la acción. Éstas pueden variar según los autores, pueden decirse de otros modos, pueden ser menos de 4  o más de 20, pero en definitiva lo que no se niega es que se requiere única y exclusivamente de ti. Así que fuerza y adelante. 


Esfuérzate y sé valiente (J.1:9)