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miércoles, 12 de octubre de 2016

11ª regla del éxito: Aprende del fracaso

Seguimos con las 12 reglas del éxito de Jobs, y antes de la última mencionaremos ésta que se refiere a aprender del fracaso. 

Undécima regla: Aprende del fracaso

            No sabemos si el cofundador de una de las compañías de ventas de computadoras más grandes del mundo pensó al referir sobre esta regla sobre los fracasos propios o ajenos, pues desde nuestro ángulo con aquellos que no son nuestros sino de algún otro también podemos aprender mucho.
            Claro que solo con los nuestros es cuando verdaderamente aprendemos, pero habrá que ver una modalidad también para aprender de los demás, pues hay una abundancia infinita de jurisprudencia en esos casos.
            Por su parte este hombre había fracaso en una parte de su vida de un modo casi infantil, quedando fuera de su propia empresa. Error que enmendó cuando volvió, pues se encargó de que eso nunca más pase, liderando la compañía a través de un golpe estratégico. La cuestión es que existen miles de casos similares y dicen que la vida no da segundas oportunidades, pero quizás la primera no fue una oportunidad sino fue la muestra de lo que no debe hacerse y la segunda es la primera ocasión que se tiene para enmendarlo y rehacerlo bien.
            El problema es que los seres humanos tendemos a tropezar dos veces con la misma piedra, situación que puede disgustar y ser preocupante, pero lo que nos conviene más bien es ocuparnos del tema, tomar los recaudos suficientes y seguir –tal cual hipnotizados- con nuestra vista hace el norte que nos hemos propuesto.
            En la fábula de la elección del rey de la selva, habiendo muerto el león mayor quedaron 3 de sus hijos peleándose la corona, por lo que la asamblea de la selva convocó a una competencia de habilidad, debiendo los 3 contendientes subir a una enorme montaña y quien lo logre sería electo a la corona. Intentó el primero y fracasó sin llegar a la mitad de la cúspide; lo mismo el segundo, ambos desalentados por el infortunio. El tercero no tuvo mejor resultado que sus hermanos y descendió para el juzgamiento. La asamblea no sabía que decidir, hasta que desde arriba un águila sentenció que había visto a los tres procurar laboriosamente el ascenso, pero sólo fue el tercero quien manifestó que “por estas vez me venciste oh gran montaña, pero aun soy joven y pronto me haré más fuerte, mientras que tú seguirás igual, y allí te venceré”.
            Si nos conocemos bien, si somos nosotros mismos, posiblemente cualquier adversidad la sortearemos aprendiendo de nuestro fracaso. Si tenemos visualizado el resultado no podrán apartarnos de él tan fácilmente.
            Todo líder puede equivocarse y como dicen, solo es una potestad de los que lideran equivocarse. Ya nos corresponderá aprender de ello y mejorar.

Frases para memorizar:
«El éxito es la capacidad de ir de error en error sin perder el entusiasmo» (W. Churchill)

«Puedo aceptar el fracaso, pero no acepto no intentarlo» (M. Jordan)

«No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior» (S. Jobs)

«Mi carrera como director de cine ha sido más que la repetición de un fracaso tras otro» (T. Kitano)  



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lunes, 19 de septiembre de 2016

La tercera regla de Jobs: Esfuérzate al máximo

Hemos explicado algunos conceptos básicos y también trajimos a colación lo que para uno de los grandes hombres y más exitosos de los últimos tiempos representa el éxito. Así, mencionamos las 12 reglas del éxito de Jobs, pero solo las citamos a modo ilustrativo, por lo que queremos enfocarnos brevemente en cada una de ellas.

La tercera: Esfuérzate al máximo

            Todo éxito requiere de sacrificios. Esa premisa la encontrarás desde los primeros párrafos de este blog hasta el último, dado que no existe la cosecha sin la siembra.
            Pero lo que llegues a obtener solo está reflejado en tanto y en cuanto a lo que has dado en contrapartida, de lo que has traspirado para lograrlo. Ya dijimos también anteriormente, 1% de inspiración y 99% de transpiración.
            A Josué en el Antiguo Testamento le fue dada esta sencilla regla, esfuérzate y sé valiente, y el hombre no solamente fue el que ingresó a la tierra prometida, saboreó de leche y miel, sino que también destruyó a todos sus enemigos. Esa misma promesa es la que debemos recoger para nuestro tiempo, para nuestras inversiones y nuestra economía personal.
            Dar todo representa que estuvimos plenamente convencidos de lo que teníamos, de lo que sabíamos y hacia dónde apuntábamos, que no nos reservamos nada y que dimos todo por el todo. Cuando en alguna entrevista se presenta una joven o un joven con proyecciones y altos compromisos, resaltan como si en una fila de personas tuvieran 2 metros de altura o más. Se diferencian en gran medida de los demás y por eso Jobs en la anterior regla (la segunda) decía: se diferente.
            Hay que conocer el límite entre esforzarse y agotarse, esto último no da resultados, no produce frutos más allá de lo que en igual medida se conseguiría sin ningún esfuerzo.



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