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viernes, 7 de octubre de 2016

La 8ª regla de Jobs: visualiza el resultado

Con cada paso que damos hacia el éxito, nuestra visión debe estar centrada en el porvenir, en los resultados que obtendremos. Steve así lo entendía y por ello la estableció como una de sus  12 reglas del éxito .

La octava regla del éxito de Steve Jobs: visualiza el resultado.

            Lo mejor de todo es imaginarse la mies lista para segar, el ganado engordado listo para venderlos, el comercio lleno de mercaderías para la venta, entre otros miles de ejemplos posibles, en los que concebimos que eso que hoy apenas vemos como una semillita pequeña que cabe en nuestros dedos, dentro de unos meses, años y más, será una enorme y grandiosa realidad.
            Ahora, esto no significa pasar 10 horas al día en forma seguida soñando aquello. Dicen que de los soñadores nada más es el éxito, pero en realidad si nos pasamos el día dormitando pues jamás alcanzaremos nada. Soñar, visualizar, imaginar, es solo parte de nuestra fe y fortaleza que nos lleva a tener el norte soñado, visualizado, imaginado, y que es esencial para todos pues el rumbo a seguir es muy largo, y a cada trecho, pues, hay que descansar un poco, dormitar brevemente y bajar del mundo de irreal aquello que será muy pronto parte de nuestra realidad.
            La planificación tiene mucho del porvenir, pues concentramos los pasos que haremos y sus resultados avizorando resultados posibles, los que nunca deben ser –aunque imaginados- demasiado alentadores. Hay que realizar los cálculos no lógicamente a pérdidas, pero tampoco a ganar el 110 por ciento, pues eso si bien puede ocurrir, en puridad es bastante imposible. Lo mejor es un promedio, que a la vez sea lo más insulso y simple posible, para no construir el castillo sobre la arena. Si todo sale mal, pues nuestro proyecto no fue demasiado errado y con corregir algunas cuestiones podrá mejorarse para la próxima; pero si todo sale bien, la proyección si bien errada, su yerro es tan grato y brinda mayor felicidad, pues se consiguieron mejores resultados de los esperados. Eso sobre los papeles, pues en tu corazón siempre los logros a obtenerse deben ser infinitos.

No se trata de dónde estés ahora, sino de dónde quieres llegar, tu meta, tu norte.

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miércoles, 5 de octubre de 2016

6ª regla del éxito de Jobs: Piensa en tus pasos futuros

          Hasta aquí hemos explicado varios conceptos básicos y también trajimos a colación lo que para uno de los grandes hombres y más exitosos de los últimos tiempos representa el éxito. Así, mencionamos las 12 reglas del éxito de Jobs, pero solo las citamos a modo ilustrativo, habiendo pasado revista de la primera, segunda y hasta la quinta, por lo que queremos enfocarnos brevemente ahora en la sexta: 

La sexta regla del éxito de Jobs: Piensa en tus pasos futuros

            La planificación es parte del catálogo de las reglas del éxito, porque nadie se arroja a una piscina sin agua, sino por el contrario, primero la manda limpiar unos días antes, luego carga agua limpia y cristalina, y cuando está todo de acuerdo se lanza sin miramientos.
            La pregunta que surge a esto es cuál es realmente el punto, demasiados cálculos y seguridad justamente no son los estándares de aquellos que todos los días pregonan en alto “arriésgate”, o “si no arriesgas no ganas”, o mejor aún, “bajo el riesgo está la ganancia”.
            No hay un contrasentido, porque los corredores en general no solamente de atletismo o de fórmula uno, saben con precisión que gran parte de su labor consiste en la búsqueda exacta del momento para adelantarse, y si bien pareciera que durante toda la carrera están corriendo, valga la redundancia, fuertemente, la cuestión es que en realidad más que nada están compitiendo por no desaprovechar la ventaja cuando ella surja y que solo a ellos se le dará, es un todo por el todo esperando el momento justo, y ello comprende a veces riesgos, pero está dentro de lo requerido para la obtención de lo esperado. Ese es el plan, esos son los pasos futuros.
            Así, conviene tener preparadas las jugadas siguientes, armadas ciertas estrategias para el futuro, e incluso el plan b, pues no todo sale siempre a pedir de boca, sino que habrá contratiempos constantemente. Una correcta utilización de estos métodos darán efectividad también a cualquier operativo, y respaldan con mayor precisión, evitando pérdidas de tiempo innecesarias, buenos resultados.



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martes, 4 de octubre de 2016

La 5ª regla del éxito de Jobs: sé emprendedor

            Hemos explicado algunos conceptos básicos y también trajimos a colación lo que para uno de los grandes hombres y más exitosos de los últimos tiempos representa el éxito. Así, mencionamos las 12 reglas del éxito de Jobs, pero solo las citamos a modo ilustrativo, por lo que queremos enfocarnos brevemente en cada una de ellas.

La quinta: Sé emprendedor

            Cómo no serlo, si esa es prácticamente toda la esencia de un buen inversionista. Está claro que emprender implica factores que para ciertas personas resulta mucho más sencillo, como por ejemplo el ir, preguntar, habilitar un negocio, hablar con la gente, con productores o con los distribuidores, regatearles, pedirles precios, examinar el mercado, comparar, cerrar si es necesario y reabrir en otro lugar, entre otras miles de actividades que para otros es más difícil, ya sea ello por la falta de seguridad en uno mismo, por la carencia de viveza o adiestramiento para el efecto, del temor al rechazo, de no conocer las bases de una negociación ventajosa, entre otras también de miles de opciones posibles.
            Entonces quizás el ser emprendedor esté más limitado a lo que realmente estamos capacitados a realizar por nuestra propia cuenta y cuanto notamos (lo importante de conocernos a nosotros mismos, regla 1) que evidentemente hacemos aguas por todas partes, pues más bien contratar a alguien que tenga mejores cualidades. Jobs contrató en su empresa a alguien que lo creyó mejor para el trabajo que requerían en su momento, que era la proyección de las ventas, la promoción de sus productos, la expansión de Appel y efectivamente no significa que por ello dicho genio haya dejado de ser emprendedor.
            Más adelante también mencionaremos otras vertientes y miramientos de este punto que no se agota en lo expuesto, dado que las diversas perspectivas sobre la cuestión innumerables.
            Está de moda el emprendedurismo como una suerte de solución a todas las problemáticas existentes pero no es así, y si bien es cierto que es una parte fundamental de todo esto, la cuestión hay saberla manejar.
            No es emprendedor quien renuncia a su empleo, ese que le permitía vivir dignamente con su familia para arrojarse sin paracaídas a abrir de la nada un negocio propio, sin conocimientos en la materia, sin capital suficiente, sin tener mínimamente algunas perspectivas sobre el mercado, entre otros miles de ejemplos más. O quizás sí lo sea, pero emprender de ese modo más bien resulta un equívoco, y no nos equivocamos al decirlo.
            El punto está en arrancar, pero conociendo medianamente los resultados, planificando los efectos y las consecuencias del accionar, y por sobre todo, pensar de modo adecuado cuál será el mejor momento para principiar algo. Respecto al momento recordemos esa historia que siempre contaban los grandes respecto a la rana que se encontraba en un latón con agua hirviendo y que a medida que ascendía más y más el calor el agua la misma más y más intentaba bajar la temperatura de su cuerpo, hasta que no pudo más, entonces fue cuando decidió salirse del latón, pero ya no contaba con las fuerza suficientes para el efecto. Así es la cuestión del momento. Esperamos, aguantamos, equilibramos nuestro entorno, y eso nos desgasta. Cuando queremos salirnos, ya no es el momento, ya estamos demasiados agotados para el efecto.
            Las decisiones son siempre valorables, pero más lo serán si son excelentes decisiones, las que por cierto solo el tiempo las califica.

            Cuando Jobs se refirió a este punto seguramente tuvo en cuenta el factor tecnológico, en el que emprender es la lengua materna de todos aquellos que son parte de ese ámbito, por lo que sé emprendedor, pero mantente alerta.

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jueves, 22 de septiembre de 2016

La 4ª regla del éxito: Analiza

            Hemos explicado algunos conceptos básicos y también trajimos a colación lo que para uno de los grandes hombres y más exitosos de los últimos tiempos representa el éxito. Así, mencionamos las 12 reglas deléxito de Jobs, pero solo las citamos a modo ilustrativo, por lo que queremos enfocarnos brevemente en cada una de ellas.

La cuarta: Haz un análisis de los pros y los contras

            Las reglas anteriores (la primera, la segunda y la tercera) estaban relacionadas con la actitud y aptitud que cada uno esgrime hacia sí y hacia su entorno, haciendo que las cosas sucedan.
            Ahora, eso que quieres que suceda, dará buenos, muy buenos o excelentes resultados, o incluso, qué tipos de resultados, para quién, para dónde, porqué esos resultados (frutos, beneficios, productos, ganancias en las inversiones, economía sana etcétera) y no otros, por qué no más ganancias, o más trabajo, o menos trabajo y más ganancias, y en fin, la lista es interminable.
            La examinación preliminar, el análisis previo de los pros y de los contras nos permitirá vislumbrar el futuro que queremos. Para dónde vamos.
            Por ello esta regla tiene que ver mucho con la planificación, que también se ven reflejadas en otras que Jobs ha mencionado, como por ejemplo la que menciona sobre pensar en los pasos futuros.
            La acción que cada emprendedor e inversionista pueda dar, como hemos indicado, por supuesto que tendrá irremisiblemente sus resultados, pero no son solo los resultados lo que buscamos, sino por ejemplo no agotarnos en ese camino, no terminar destrozados ante un esfuerzo inhumano para lograr determinado logro.
            Jobs entendió que pesar en una balanza los beneficios y los perjuicios sería primordial como una regla efectiva para el éxito.



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sábado, 3 de septiembre de 2016

Las reglas del éxito de Steve Jobs

Cualquiera puede tener sus propias reglas del éxito. 
     No existen limitaciones para ello ni ninguna exclusividad. Si a alguno le funciona esto, puede que a otros no, y a la vez, a muchos quizás le funcione aquello y a otros decididamente no o lo han descartado por su futilidad. Sin embargo, un gran maestro del éxito, Steve Jobs, tenía sus 12 reglas del éxito, que compartiremos con ustedes. 

I. La reglas del éxito según Jobs

     Lo primero que hay que conocer de la vida de Jobs, bueno quizás sea de conocimiento general, pero recordar por menos, es que su pasión fue la tecnologías. La fundó, la sostuvo y la llevó a la cúspide a su empresa llamada Apple Inc., y de allí de la punta del Everest no ha descendido hasta la fecha, aún después del fallecimiento de su gran creador, Pero por qué mencionamos la línea de seguimiento de este hombre tan exitoso, pues por la sencilla razón de que sus principios y reglas no son aplicables a todos los demás, sino -lógicamente- y en gran medida, a las empresas innovadoras, de tecnologías y comunicaciones, perspectiva que nunca debe dejarnos vislumbrar, pues ciertas concepciones aquí no funcionarán en lo más mínimo en otros ámbitos. Es por ello que esa salvedad debe apuntarse ab initio.
     La primera regla de Jobs fue aquella que ya lo decía Sócrates y que en la película de Matrix se repite, conócete a ti mismo (que en griego clásico es γνῶθι σεαυτόν [nosce te ipsum] transliterado como gnóthi seautón), diciéndolo él, sé tu mismo y haz lo que te gusta, dos exposiciones que el discurso verdaderamente significan mucho. El segundo imperativo es ser diferente, y por supuesto, pensar distingo, a fin que resulte la décima regla, de no copiar. 
     La tercera es la de esforzarse, y le sigue un prospecto de planificación, que requiere el examen de las ventajas y desventajas del cualquier proyecto. La quinta impone el emprendedurismo y nuevamente en la sexta encontramos otra de planificación, que reza «piensa en tus pasos futuros», muy similar a la octava que se rinde ante la proyección de resultados.
     La séptima llama al liderazgo, cuestión no menor, igual que la novena, que más que nada es bastante criticable, dado que justamente pedir opiniones es lo que menos se hace. Aquí, en esta novena regla creemos que parte de miles de problemas para alcanzar el éxito se encuentran a diario con un universo de mujeres y hombres que son incapaces (o por lo menos se declaran así) de pedir una opinión. Ahondaremos luego más sobre tal cuestión.
     La décima regla, como ya indicamos preceptúa la creación y la innovación en un ámbito en el que no puede alejarse en lo más mínimo de tales preceptos, por lo que está claro que Jobs se fundaba en esas premisas. No tropieces dos veces con la misma piedra te dice el flaco con barbas dueño de Apple en su ante última regla y la última dice aprende continuamente. 

II. ¿Recitarlo o hacerlo?

    Lo mejor de todo es que este particular hombre no solamente se limitó a estampar estos postulados, sino que en realidad los mismos fueron sus pies y cabeza en todo momento, eran el aire que respiraba todos los días, su norte, su diario vivir, se levantaba con dichas reglas y se acostaba con las mismas, todos los días, hasta el final de su pasar por este mundo. 
     Eso, efectivamente le da un gran significado a las mismas, pues demuestran que son efectivas, que producen los efectos esperados: llegar al éxito. 

III. Conclusiones

    Ciertas personas han demostrado cómo es posible llegar al éxito, con esfuerzos, sacrificios, poniendo todo de sí, dando lo mejor y no interesándoles lo que los demás puedan hacer, sino enfocándose única y exclusivamente en lo que quieren hacer, adónde quieren llegar y cómo lo harán. Las reglas de Jobs pueden o no servirnos, la cuestión en definitiva es qué es lo que estás dispuesto a dar por lograr la mejor versión de ti. 

Esfuérzate y sé valiente (J.1:9)







viernes, 2 de septiembre de 2016

¿Existe el secreto para el éxito?

La pregunta es recurrente, ¿existe o no el secreto del éxito?
     Pues la respuesta para nosotros es sencilla. Sí, existe, pero está tan bien guardado que nadie lo sabe. Entonces, ¿no existe? Y en realidad, no es un secreto cómo llegar al éxito y ya Einstein lo decía: «el genio se hace con un 1% de talento y un 99% de trabajo", y otros refrendan la frase agregando que «el éxito es 1% inspiración y 99% de transpiración». 
     Sea como sea, todo nos indica que no hay secretos ni caminos cortos -aquí va otra frase muy ajustada: éxito está antes que sacrificio, sólo en el diccionario-. Y por el contrario, de obstáculos y más bien grandes desafíos se conforma esta senda que tampoco significa que es imposible de transitar o que nuestras fuerzas no son suficientes para el efecto. Es cuestión de decisión, planificación, disciplina y acción.

I. EL NORTE

     Cualquiera fuere el proyecto que tengas y que pretendas, lo importante es trazar lo antes posible un plan, a fin de que todo tu esfuerzo y energía esté dirigido exclusivamente hacia una dirección específica, que podemos -por qué no-, llamarla éxito.
     Y esto podemos explicarlo muy sencillamente. Si sales de tu casa y quieres dirigirte al trabajo que se encuentra en el centro de la ciudad por ejemplo, pues tomas tu bicicleta, motocicleta, automóvil o el bus o el medio de transporte que utilices para el efecto y te diriges hacia tu objetivo, sin más. Lo mismo, si quieres volver a tu casa o viajar a otro lugar, o visitar amigos o familiares, estás guiado por una dirección donde arribarás, por lo que en términos sencillos, pues posees instintivamente una noción del punto donde llegarás, y de seguro que difícilmente tomes una ruta que no te lleve directamente al lugar planificado.
     Pues si para esas actividades tan comunes, diarias y prácticas utilizas ese mecanismo lógico de conducirte, es inexorablemente real de que para lograr el éxito en tus actividades financieras y económicas es aplicable la misma ecuación, que implica nada de atajos riesgosos, nada de vueltas y vueltas sin sentido, nada de distracciones fútiles, etcétera. Cuando más concentrado estés en tu objetivo, en tu norte, más pronto arribarás al mismo, incluso con mejores o en mejores condiciones de lo que te esperabas. 

II. ¿SÓLO TRABAJO?

     Ahora, lógicamente no es matarse trabajando, ni olvidar lo básico de los descansos, el ocio eventual, el compartir con familiares y amigos, entre otras sanas y vanas actividades necesarias para nuestro bienestar.
     Entonces no es solamente trabajar, sino que hay que saber dentro de esa planificación concreta hacia nuestro objetivo, escindir el tiempo que podemos (yo diría debemos) apartar para el descanso y demás que se ha mencionado, debido a que ello también es parte de la vida. Como decía un buen amigo koreano, «aunque abra mi negocio los domingos, no ganaré un millón de dólares este mes, así que, prefiero cerrar y disfrutar con mi familia». Esa reflexión de este apasionado comerciante, que quizás un poco en broma o un poco en serio lo repetía, es en realidad un punto elemental para comprender en más de una ocasión que no todas las horas del día o todos los días de la semana son para trabajar. El multimillonario mexicano, Carlos Slim, insiste -hasta hace poco se le escuchaba con lo mismo-, que las jornadas laborales debieran ser nada más de 3 días a la semana, lo que sugiere que efectivamente debemos darle mucha importancia a nuestros descansos. 

III. CONCLUSIONES

     Si bien por una inentendible interpretación de aquella ley de Einstein de la relatividad (y que supuestamente con ello de que todo es relativo), en realidad existen algunos absolutos, seguramente con sus excepciones, pero uno de ellos es aquel axioma que reza que no segarás sino siembras, o en otros términos, hay que plantar para cosechar. Reiteramos, de seguro habrá muchas excepciones, pero es una regla general que difícilmente pueda quebrantarse.
     De lo que sigue es que para llegar al éxito no hay secretos, sino más bien un manual específico y claro que detalla como mínimo cuatro elementos fundamentales: i) la decisión; ii) la planificación; iii) la disciplina; y, la iv) la acción. Éstas pueden variar según los autores, pueden decirse de otros modos, pueden ser menos de 4  o más de 20, pero en definitiva lo que no se niega es que se requiere única y exclusivamente de ti. Así que fuerza y adelante. 


Esfuérzate y sé valiente (J.1:9)